
Lectura: «¡Que conozcan todos tus hechos poderosos y la gloriosa majestad de tu reino!.» (Salmo 145:12)
Todo lo que hace Dios está relacionado con su disposición a traer la verdadera salvación a todos. El apóstol Pablo, en su carta a Timoteo, nos recuerda esto cuando escribe: «El cual quiere que todos los hombres sean salvos y lleguen a conocer la verdad.» (1 Timoteo 2:4). El Salmo 145 también habla de esto al ensalzar la bondad y gloria del Señor. «El Señor es bueno con todos, y se compadece de toda su creación.» declara el autor (Salmo 145:9). ¡Qué paz, qué satisfacción, qué alegría saber esto!
Podemos decir que todo lo que expresa la Biblia tiene la finalidad de hacer con que «¡conozcan todos tus hechos poderosos y la gloriosa majestad de tu reino!.» (Salmo 145:12). Jesús, el amado Hijo de Dios Padre, vino al mundo para realizar la voluntad del Señor, trayéndonos perdón y paz, tanto para esta vida como para la eternidad. Él, la Palabra Viva, ha hecho real en nuestras vidas lo que David expresa en este salmo: la bondad, la compasión, el cuidado, la paciencia, la grandeza y la gloria del Reino de Dios. Es a través del Espíritu Santo, en Su Palabra, en el Bautismo y en la Santa Cena, que estas bendiciones nos llegan.
De este modo, desde el momento en que somos alcanzados por el Espíritu Santo, él nos utiliza para compartir la felicidad y bendición de Dios con todos. Así, nosotros y nuestro prójimo podemos disfrutar de una vida bendecida en la jornada terrenal y de una gloriosa eternidad en el reino celestial.
Oremos: Amado Dios, gracias por hacernos parte de tu familia y de tu Reino. Consérvanos en tu gracia para que podamos disfrutar de tu alegría y de tu gloria. En el nombre de Jesús. Amén.
Autor: Luiz Osmar Krachinski
