
Lectura: «Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en todos los problemas.» (Salmo 46:1)
Las noticias de guerras y catástrofes forman parte de nuestra rutina. Quizá no siempre estén cerca de nosotros, pero basta con ver las noticias para tomar conciencia de tragedias en todo el mundo. Y es posible que, en algún momento, nos enfrentemos a algo similar.
Ante estas situaciones adversas, necesitamos un refugio. Cuando golpea un vendaval, buscamos un edificio fuerte que no sea derribado. En una inundación, buscamos un lugar alto que esté por encima del agua. En tiempos de guerra, necesitamos un refugio seguro frente a los ataques enemigos.
El autor del Salmo 46 señala este refugio, que no es una construcción humana. Dice: «Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en todos los problemas.» (Salmo 46:1). Aunque todo parezca estar en completo caos, en Dios encontramos seguridad. La mayor prueba de esto fue la venida de Jesús al mundo. Enfrentó condena, sufrimiento y muerte, pero venció incluso la muerte para que, mediante la fe, pudiéramos estar seguros en su cuidado, sin importar las circunstancias.
Quizás estés pasando por una situación difícil en el momento en que recibes este mensaje. Puede parecer que todo se ha descontrolado, pero no se ha salido del control de Dios. Con la seguridad de la presencia y el cuidado de Jesús, podemos repetir las palabras del salmista: «¡Con nosotros está el Señor de los ejércitos! ¡Nuestro refugio es el Dios de Jacob!» (Salmo 46:7, 11). Él está contigo.
Oremos: Señor Dios, gracias porque en ti hemos encontrado refugio. Ayúdanos a confiar siempre en tu refugio seguro. Por Jesús. Amén.
Autor: Clóvis Renato Leitzke Blank
