
Lectura: «¡Canten al Señor un cántico nuevo! ¡Canten al Señor todos en la tierra!» (Salmo 96:1)
El Salmo 96 comienza con una invitación especial: «¡Canten al Señor un cántico nuevo! ¡Canten al Señor todos en la tierra!» (Salmo 96:1). El salmo evoca la idea de «novedad», algo digno de celebración con «un canto nuevo». Pero al mirar nuestra vida diaria, nos damos cuenta de que esa «novedad» no siempre es algo extraordinario. Al contrario: para la mayoría de nosotros, los días no están llenos de cosas nuevas, sino que son bastante ordinarios, comunes, iguales. ¿Hay motivos, entonces, para un «canto nuevo»?
Cientos de años después de la escritura de este salmo, el apóstol Juan tiene una visión, que registra en el libro del Apocalipsis. Ve a todo el cielo cantando una «nueva canción» al Cordero, Jesús: «Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos, porque fuiste inmolado. Con tu sangre redimiste para Dios gente de toda raza, lengua, pueblo y nación» (Apocalipsis 5:9).
Esta «nueva canción» celebra a Jesús y lo que ha hecho por nosotros: su muerte nos compró para Dios, nos hizo nuevas criaturas y nos dio perdón de pecados a través de su sangre. Esta nueva canción trata sobre la muerte que ha dado paso a la novedad de la vida para todos los que creen en Jesús.
Esta es la nueva canción que debemos cantar a Dios, esta es la novedad que nos ha sido dada en Jesús: ¡la vida eterna! Aunque nuestra vida diaria sea ordinaria, la novedad de Dios invade nuestras vidas ahora ya, a través de Cristo Jesús, que nos hace nuevas criaturas mediante la unión con Él. Por lo tanto, tenemos razones si para cantar «una nueva canción a Dios el Señor» (Salmo 96:1).
Oremos: Señor Dios, te damos gracias por habernos hecho nuevas criaturas en Cristo mediante el perdón de nuestros pecados. Amén.
Autor: Bruno Hasse Salomão
