
Lectura: «La niña volvió a la vida, y enseguida se levantó.» (Lucas 8:55)
Muchos libros despiertan la curiosidad por su título. «Demasiado tarde para llorar, demasiado pronto para morir» es un ejemplo de un título interesante. Esta obra reúne relatos de niños y jóvenes que comparten su experiencia con el cáncer.
Sin duda, la historia de la hija de Jairo podría aparecer en una obra con este título. No conocemos el nombre de esta niña de 12 años, ni la causa de su muerte. Pero sí conocemos la angustia de un padre desesperado que se arroja a los pies de Jesús en busca de ayuda. Jairo era una autoridad religiosa, líder de la sinagoga, pero en ese momento solo era un padre afligido.
Sin embargo, Jesús parece no tener prisa por resolver el problema de la joven. De camino a la casa de Jairo, atiende a otra persona necesitada. Mientras tanto, llega la devastadora noticia: «Tu hija ha muerto. No molestes más al Maestro.» (Lucas 8:49). Demasiado tarde para llorar.
Pero Dios es un Dios de amor y poder. Y Jesús le dice a Jairo: «No temas. Sólo debes creer, y tu hija será sanada.» (Lucas 8:50). Por medio de Jesús, la vida se restaura, y este milagro sirve como señal para mostrar que el Salvador es el Hijo de Dios, y que su sacrificio futuro traería restauración y reconciliación entre el Creador y la criatura.
La familia de Jairo fue restaurada con la resurrección de la niña. Toda la humanidad puede ser restaurada por la fe en Aquel que es el Señor de la vida.
Oremos: Dios amado, consuela a todas las familias que sufren el dolor de la pérdida, especialmente a quienes sufren por la muerte de un hijo. Sana las heridas y renueva la esperanza del gran reencuentro en el cielo. En el nombre de Jesús. Amén.
Autor: Christian Hoffmann
