
Lectura: «En campos de verdes pastos me hace descansar; me lleva a arroyos de aguas tranquilas.» (Salmo 23:2)
Lucas era un joven lleno de sueños, pero estaba sobrecargado. Trabajaba duro, intentando alcanzar el éxito en un mundo competitivo. Aun así, sentía que sus esfuerzos nunca eran suficientes. La culpa y la frustración le pesaban, dejándole exhausto.
Esta situación, común en nuestros días, es contrastada en el Salmo 23. Al decir que el Señor «me hace descansar en verdes pastos» (Salmo 23:2), el salmista crea una imagen de relajación y consuelo. ¿Pero cómo puede alguien descansar así?
La respuesta está en Jesucristo. Él es el Buen Pastor que dio su vida por sus ovejas (Juan 10:11). En la cruz, Jesús realizó la obra más dura de la historia, soportando el peso de todo pecado y reconciliándonos con Dios.
Descansar en pastos verdes no significa vivir sin problemas. Se trata de estar seguros de que Dios nos es favorable, es decir, dispuesto a perdonar, cuidarnos y guiarnos, incluso en medio de las dificultades. El descanso del cual David habla se encuentra en la Palabra de Dios, que renueva y da nueva fuerza, y en el Bautismo y en la Santa Cena, en que el proprio Señor nos fortalece.
Cuando escuchamos la voz del Buen Pastor, las preocupaciones que consumen el tiempo y roban la alegría pierden fuerza, porque confiamos en Aquel que guía nuestra vida y las cuida perfectamente.
Si estás sobrecargado, recuerda que en la cruz de Cristo hay verdes pastos y aguas tranquilas para tu alma. Confía en el cuidado del Señor, porque Él es fiel para guiarte y sostenerte.
Oremos: Señor, ayúdanos a confiar en ti y a encontrar descanso para nuestras almas en la cruz de Jesús. Renuévanos con tu Palabra y fortalécenos por tu gracia. Amén.
Autor: Fernando Ellwanger Garske
