
Lectura: «¡Cantémosle un salmo digno de él, porque Dios es el Rey de toda la tierra!» (Salmo 47:7)
En tiempos de incertidumbre, es reconfortante recordar que Dios reina soberano sobre toda la tierra. El Salmo 47 nos llama a alabar a Dios, no solo con palabras, sino con cánticos y temor, reconociendo quién es: el Creador, el Salvador y el Rey de toda la creación. Su soberanía no se limita a Israel, sino que se extiende a todas las naciones, invitando a todos los pueblos a inclinarse ante él. La invitación es para vos también: «¡Cantémosle un salmo digno de él, porque Dios es el Rey de toda la tierra!» (Salmo 47:7).
El salmista nos recuerda además que Dios ha sometido a los enemigos de su pueblo y ha elegido para ellos una herencia. Esto apunta al constante cuidado de Dios al guiar y proteger a su pueblo, cumpliendo sus promesas.
Desde la perspectiva cristiana, este salmo anticipa la victoria y ascensión de Cristo al trono celestial. Tras vencer el pecado y la muerte, Jesús fue exaltado como Rey de reyes. Esta verdad nos da esperanza y seguridad: incluso cuando enfrentamos desafíos, sabemos que Dios está al mando y que su Reino no tendrá fin.
¿Cómo podemos responder a esta realidad? Con alabanza y obediencia. Estamos llamados a vivir bajo el gobierno de Dios, compartiendo su mensaje de salvación y glorificando su nombre en todas las circunstancias. «Si me aman, obedezcan mis mandamientos.», dijo Jesús (Juan 14:15).
Alabémosle diciendo: «Venga a nos tu reino y hágase tu voluntad.»
Oremos: Señor Dios, soberano Rey de toda la tierra, gracias por cuidarnos e incluirnos en tu Reino. Ayúdanos a alabarte con canciones y temor, y a proclamar tu grandeza a todas las naciones. En el nombre de Jesús. Amén.
Autor: Joel Müller
