
Lectura: «Algunos confían en sus carros de guerra; otros confían en su caballería, pero nosotros … ¡confiamos en el Señor, nuestro Dios!» (Salmo 20:7)
Así reza la canción del Especialista en Aeronáutica: «¡Camaradas, vivir es luchar!» Estar preparado para la guerra es el deber del ejército. Pero no solo el militar debe estar preparado para las luchas en su vida. Tu también tienes varias batallas para los que debes estar preparado. No tiene sentido huir o fingir que no existen y que todo está bien.
El Salmo 20 nos enseña que, al prepararse para las luchas de la vida, la capacidad física e intelectual, los recursos económicos o incluso el armamento a su disposición, no son decisivos. Estar bien preparado para las batallas que nos esperan es poner todo lo que tienes y tu futuro en manos de Dios: «Algunos confían en sus carros de guerra; otros confían en su caballería, pero nosotros confiamos en el Nombre, ¡confiamos en el Señor, nuestro Dios!» (Salmo 20:7).
Puede parecer imposible, es cierto. Así fue con nuestro Señor Jesús quien, en su preocupación por lo que estaba por venir, pidió al Padre celestial que le librara de la lucha. Sin embargo, en fe, se entregó a la voluntad del Padre y fue a la batalla en el Calvario. Su resurrección nos asegura que nada puede separarnos del amor del Padre celestial, porque quien cree en Jesús tiene vida eterna.
Así que, si la lucha por la salud es complicada, ¡persevera! Si la batalla es por tu familia, ¡sigue adelante! Si los conflictos financieros te están quitando la paz, ¡no te desanimes! Incluso en medio de las peores guerras, la promesa de Jesús sigue siendo válida: «Estas cosas les he hablado para que en mí tengan paz. En el mundo tendrán aflicción; pero confíen, yo he vencido al mundo.» (Juan 16:33).
Oremos: Señor Jesús, contigo tengo la vida eterna, que es todo lo que realmente necesito. En las luchas, sé que el Señor estará al mando y me ayudará a afrontar lo que venga. Amén.
Autor: Paulo Albrecht
