
Lectura: «Teman a Dios, y denle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado. Adoren al que hizo el cielo y la tierra, el mar y los manantiales de agua.» (Apocalipsis 14:7)
Dios creó el mundo entero. Por lo tanto, no deberíamos sorprendernos de que en el Apocalipsis aparezca un ángel con el siguiente mensaje a todos los pueblos: «Teman a Dios, y denle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado. Adoren al que hizo el cielo y la tierra, el mar y los manantiales de agua.» (Apocalipsis 14:7). No es extraño que la exhortación al temor y a la alabanza se haga tan ampliamente. Cristo murió por toda la humanidad.
El mensaje que anuncia el ángel se llama el evangelio, es buena noticia. Pero lo que él comunica puede no parecer tan bueno al principio. Trae la noticia de que ha llegado el momento de que Dios lleve a cabo el juicio.
Después de todo, ¿por qué el anuncio del juicio es una buena noticia? Porque, para quienes están en Cristo, está claro que ya están perdonados por el sacrificio de Cristo y, además, que el mundo no puede continuar para siempre de la manera en que está. Es necesario que la historia humana tenga un punto final. Es necesario que la injusticia termine. Lo que anuncia el ángel es precisamente eso.
Por nuestro bien, Cristo no solo perdona el pecado, sino que también, al final, excluye toda injusticia y maldad de la nueva creación. Así, nuestra esperanza no es solo tener vida sin fin, sino tener esa vida eterna en un mundo de santidad, paz, amor y justicia, libre de todo daño que el pecado aún trae a nuestro mundo presente.
La buena noticia es que algún día, todos los días serán buenos. El mal no prevalecerá, porque Cristo vive y reina para siempre.
Oremos: Dios amado, fortalece en nosotros la esperanza de la segunda venida de Cristo y de la nueva vida de paz que tendremos con él. Por Cristo Jesús. Amén.
Autor: Cesar Motta Rios
