
Lectura: «Completen mi gozo sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa.» (Filipenses 2:2)
«La unión hace la fuerza.» Este es un dicho popular que significa que las personas unidas son más fuertes. La unidad es importante en el trabajo, en la familia y en la iglesia. La armonía hace posible alcanzar objetivos que sean de todos.
Dios apela a los cristianos a que también estén unidos en el amor de Jesús. «Completen mi gozo sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa.» (Filipenses 2:2). Esta armonía no es solo para el progreso social o personal. Es un don del Espíritu y fomenta el amor, el perdón y la humildad entre hermanos. Cuando los cristianos creen en Jesús, sus vidas se construyen sobre su amor, lo que a su vez hace posible la reconciliación amorosa entre hermanos.
Vivir en bondad y armonía en la iglesia, en la familia o en cualquier otro espacio es un desafío. Las ambiciones, rivalidades y malentendidos a menudo amenazan la unidad de paz y armonía deseadas por Dios. Por lo tanto, desde lo alto, del propio Señor Jesús, es posible aspirar y hacer posible una unión armoniosa.
Dios nos pide que la unidad en Cristo se manifieste en bondad, misericordia y humildad. Cristo es la base para que esto se haga real y también es el ejemplo, pues ha proclamado su gloria para entregarse a la muerte por todas las personas del mundo. Quien cree en él puede vivir esta unión armoniosa, ser más fuerte en la familia, en la iglesia y en el trabajo, y finalmente heredar la vida eterna.
Oremos: Señor Jesús, te damos gracias por renunciar todo y sacrificaste por todos nosotros. Ayúdanos a superar nuestros intereses personales y a mirar con amor a todos. Amén.
Autor: Anselmo Ernesto Graff
