
Lectura: «Por tanto, la fe viene al escuchar el mensaje, y el mensaje llega predicando sobre Cristo.» (Romanos 10:17)
«Este mundo ya no tiene salvación», dijo una mujer al enterarse de una masacre. De hecho, los titulares de hoy son alarmantes. Crímenes, guerras y un amor cada vez más frío. Parece que ya no hay solución. Todo esto es resultado de una separación. Desde el momento en que el pecado entró en el mundo a través de Adán y Eva, todas las personas se convirtieron en pecadores. ¿La consecuencia de esto? Mal y muerte.
Pero Dios quiere cambiar esta realidad. Jesús vino a salvar y perdonar los pecados de todos, pero no todos le reconocen como Salvador. Cuando las personas no reciben su mensaje de perdón y amor, o no viven este mensaje en su vida diaria, el resultado es un mundo cada vez más perdido y lleno de maldad.
Lo que el ser humano necesita es a Jesús y su mensaje de perdón y amor. Y esto ocurre cuando escuchas el mensaje y los testimonios sobre él. El apóstol Pablo afirma: «Así que la fe proviene del oír, y el oír proviene de la palabra de Dios.» (Romanos 10:17). Jesús vino para traer paz al mundo, una paz diferente. Vino a restaurar lo que fué separado por el pecado. A través del perdón, reconstruye la relación entre Dios y la humanidad.
Jesús es paz en medio de la guerra, es consuelo en el sufrimiento, es ayuda presente en las tribulaciones (Salmo 46). Por eso, hablar y escuchar sobre Jesús, testificar y proclamar su mensaje de salvación es la mayor necesidad del mundo. Y también nuestra mayor necesidad: ¡un mensaje que salva!
Oremos: Señor Jesús, gracias por la salvación conquistada en la cruz. Que todos absorbamos este mensaje, creamos en él y lo compartamos con las personas. En tu nombre. Amén.
Autor: Paulo Sérgio Kühl
