
Lectura: «Pero el hecho es que Cristo ha resucitado de entre los muertos, como primicias de los que murieron.» (1 Corintios 15:20)
¿Qué ocurre después de la muerte? Esta es una de las preguntas más inquietantes de la humanidad. Desde la antigüedad, filósofos, científicos y religiosos han intentado responder a esta pregunta. Algunos creen que todo termina en la tumba, mientras que otros buscan consuelo en creencias diferentes sobre la vida después de la muerte. Sin embargo, para quienes confían en Cristo, la respuesta no reside en el miedo o la incertidumbre, sino en la gloriosa promesa de Dios.
El apóstol Pablo declara firmemente: «Pero el hecho es que Cristo ha resucitado de entre los muertos, como primicias de los que murieron.» (1 Corintios 15:20). La resurrección de Jesús no fue solo un acontecimiento histórico, sino la confirmación del poder de Dios sobre la muerte y el pecado. ¡Él venció la muerte por nosotros! Esto significa que quienes creen en él no deben temer el fin de la vida, porque la muerte ya no es una condena, sino el paso a la eternidad con Dios.
Cristo ha vencido a la muerte, y por eso podemos afrontar la vida con esperanza. La pérdida, el dolor y la incertidumbre no son el capítulo final de nuestra historia. En Cristo, estamos seguros de que la muerte no puede separarnos del amor de Dios. Podemos vivir cada día con paz y confianza, sabiendo que nuestra vida no termina en la tumba, sino que continúa en la gloria de la resurrección.
Oremos: Dios amado, te damos gracias porque en Cristo nos has dado la victoria sobre la muerte. Que esta seguridad llene nuestros corazones de esperanza y paz. Fortalezca nuestra fe y ayúdanos a compartir esta buena noticia con todos los que nos rodean. En el nombre de Jesús. Amén.
Autor: Clóvis V. Gedrat
