
Lectura: «En este monte rasgará el velo con que se cubren todos los pueblos, el velo que envuelve a todas las naciones.» (Isaías 25:7)
Hay un velo, como una nube densa que oculta la luz del sol en nuestras vidas. Esto no se refiere a ningún pronóstico meteorológico, sino a la vida tal y como es realmente. Es un velo de tristeza y llanto, que hace que nuestros días sean más difíciles. Incluso los cristianos enfrentan días en los que este velo, que parece una nube, no parece disiparse.
En medio de tanto dolor, nuestros ojos buscan un rayo de sol capaz de atravesar esta nube de sufrimiento. Buscamos algo verdadero y poderoso, diferente de las promesas vacías y el falso consuelo que ofrece el mundo. ¡Y hay buenas noticias! Hay un resplandor poderoso que trae esperanza y salvación a quienes están bajo densas nubes de sufrimiento. Esta noticia está registrada en la Palabra de Dios, en el libro de Isaías, donde está escrito: «En este monte rasgará el velo con que se cubren todos los pueblos, el velo que envuelve a todas las naciones.» (Isaías 25:7).
Esta promesa apunta al día del juicio, cuando Dios condenará a quienes le han rechazado, pero traerá consuelo y salvación a quienes han creído en él. Esta promesa no está lejos de nuestro día. De hecho, ya ha comenzado. A través de la muerte y resurrección de Jesús, Dios inició la liberación de su pueblo perdonando sus pecados. A través de la fe en Jesús, podemos vislumbrar el resplandor del amor de Dios, incluso en medio de las nubes más oscuras de dolor y lágrimas.
Por más espesa que sea el velo o la nube que cubre nuestros corazones, nunca apagará el inmenso amor de Dios por nosotros.
Oremos: Señor, que tu perdón y tu amor brillen sobre nosotros y disipen las nubes de sufrimiento que enfrentamos. Esperamos en fe el día de la redención. En el nombre de Jesús. Amén.
Autor: Bruno A. Krüger Serves
