
Lectura: «¡Que la tierra rinda sus frutos! ¡Que el Dios nuestro nos bendiga!» (Salmo 67:6)
Un pastor solía usar la siguiente ilustración en sus conferencias: proyectaba un pequeño punto negro en la pared y preguntaba al público: «¿Qué ves?» La respuesta fue unánime: «Un punto negro». Entonces, el pastor preguntó: «¿Solo el punto negro? ¿No pueden ver todo alrededor? ¿Las imágenes, las plantas, las ventanas?»
Esta ilustración revela cuántas veces nos dejamos atrapar por un solo detalle negativo, ignorando las bendiciones que nos rodean. Cuando nos enfrentamos a enfermedades, relaciones problemáticas, desafíos en el trabajo u otras dificultades, tendemos a centrarnos solo en el problema, sin darnos cuenta de la inmensidad de la gracia de Dios que nos rodea. El pecado que habita en nosotros nos hace ver solo los puntos oscuros de la vida, ofuscando las maravillas divinas.
El Salmo 67 nos invita a mirar más allá de las dificultades y confiar en la bondad y el amor de Dios. El salmista afirma: «¡Que la tierra rinda sus frutos! ¡Que el Dios nuestro nos bendiga!» (Salmo 67:6). Nos recuerda que, a pesar de los desafíos, Dios sigue rodeándonos con su cuidado y provisión.
La mayor prueba de este amor se reveló en la cruz de Cristo. Allí, Jesús dio su vida para que pudiéramos tener una vida llena de bendiciones. Por su gracia, Dios nos trata con misericordia cada día, renovando sus bendiciones sobre nosotros.
Oremos: Oh Dios, gracias por las bendiciones derramadas sobre nuestras vidas. Enséñanos a reconocer tu amor y dar testimonio de él. Que todos los pueblos te alaben por tu bondad y misericordia. En el nombre de Jesús. Amén.
Autor: Robson Gautier Kaufmann
