
Lectura: «Nunca preguntes por qué todo tiempo pasado fue mejor. Esa pregunta no refleja nada de sabiduría.» (Eclesiastés 7:10)
El libro bíblico de Eclesiastés tiene pautas y consejos muy valiosos y de una asombrosa actualidad. Una de ellas es que nunca nos hacemos esta pregunta absurda: «Nunca preguntes por qué todo tiempo pasado fue mejor. Esa pregunta no refleja nada de sabiduría.» (Eclesiastés 7:10). No es inteligente describir el pasado como si hubiera sido perfecto. Un rápido viaje por la historia revela que esto no es cierto. Caín mató a Abel, el Auschwitz, el «11 de setiembre» y el Covid-19 fueron hechos innegables.
Por lo tanto, pensar que «en los viejos tiempos todo era mejor» puede envenenar la mente de las personas, especialmente de la nueva generación. «Si todo fue mejor en el pasado, ¿por qué Dios no permitió que yo naciera en ese momento perfecto de mis abuelos, padres y profesores?»
Aunque vivimos tiempos difíciles (y los actuales realmente pueden parecer los peores), nunca olvidemos que el mundo fue creado por amor. Se volvió imperfecto por la imperfección humana, sí, pero Cristo lo redimió. Ha llegado un nuevo tiempo con la salvación y la paz que trajo. En Cristo, Dios ha cambiado el curso de la historia. Quien cree en él espera y ama. Cree que Dios dirige todo como un «maestro de ceremonias invisible en acción» y guarda un silencio reverente ante los acontecimientos que no comprende. Espera, aunque no pueda ver la imagen general de la existencia. Y ama porque Dios le ama. Y luego sigue adelante, enfrentándose a los problemas del presente, porque sabe de dónde viene y hacia dónde va.
Oremos: Dios santo, en tus buenas y sabias manos están el pasado, presente y futuro del mundo que creaste y amaste. Enséñanos a mirar los tiempos a través del amor de Jesús, que trajo paz y salvación a todos. En su nombre, pedimos. Amén.
Autor: Enio Starosky
