
Lectura: «Pues ustedes no han recibido un espíritu que los esclavice nuevamente al miedo, sino que han recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!» (Romanos 8:15)
Las noticias sobre personas que viven en condiciones similares a la esclavitud siguen conmocionando al mundo. ¿Cómo es esto aún posible? ¿Por qué un ser humano somete a su semejante a la condición de esclavitud? La respuesta bíblica a estas preguntas es una única: el pecado que nos distancia de Dios y de los demás.
La explotación laboral debería ser una excepción a la norma, ya que la mayoría de los países tienen leyes que condenan severamente este delito. Sin embargo, espiritualmente hablando, la esclavitud no es una excepción. La regla es que todos los seres humanos nacieron esclavos del pecado, del Diablo y de la muerte. Ante esta triste realidad de la esclavitud espiritual, es natural que surja el miedo a la condena eterna.
Sin embargo, el apóstol Pablo nos trae buenas noticias: «Pues ustedes no han recibido un espíritu que los esclavice nuevamente al miedo, sino que han recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!» (Romanos 8:15). ¿Has recibido fe en Jesús a través de la obra del Espíritu Santo? Si esto ya ha ocurrido, ya no hay más esclavitud, ni más miedo. Ya has sido liberado de las cadenas del Diablo, del pecado y la muerte.
Si no crees, ¡aún hay tiempo! Es posible ser libre y ya no tener miedo. Cree en Jesús y ya no tendrás que tener miedo, ni siquiera a la muerte. Por fe en Cristo, serás libre, no para vivir para ti mismo, sino para servir a Dios y llevar esa liberación a los demás.
Oremos: Dios lleno de gracia, te agradezco por liberarme de las cadenas que me esclavizaban. Bendice mi vida, para que pueda seguir llevando a otros la libertad y la paz que solo Jesús puede dar. En Cristo. Amén.
Autor: Rômulo Santos Souza
