
Lectura: «Y ésta es la voluntad de mi Padre: «Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo lo resucitaré en el día final.»» (Juan 6:40)
Hacer la voluntad de Dios es un principio central de la fe cristiana. Se revela en la Biblia y puede entenderse, en resumen, como vivir en gratitud, practicar la justicia, vivir en santidad, amar a Dios y al prójimo y, sobre todo, creer en Jesucristo.
Jesús dijo: «Y ésta es la voluntad de mi Padre: «Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo lo resucitaré en el día final.»» (Juan 6:40). Este pasaje bíblico revela el deseo del Padre: que todos conozcan a Jesús, confíen en él y reciban el don de la vida eterna.
Hacer la voluntad del Señor significa mirar a Jesús y creer en él como el Salvador enviado por Dios. Jesús, cumpliendo la voluntad del Padre, trajo la salvación a todas las personas. La obediencia a Dios no proviene de los propios esfuerzos, sino de una fe genuina en Cristo, que nos ofrece la vida eterna a través de su sacrificio.
Quienes creen en Jesús no solo reciben el don de la salvación, sino que también son guiados por el Espíritu Santo para vivir según los planes del Altísimo: amar al prójimo, guardar su Palabra y vivir con esperanza. Jesús promete que al final resucitará a todos los que crean en él, dándoles vida eterna.
Hacer la voluntad de Dios no es una carga, sino una bendición. Es confiar en Cristo y vivir en la seguridad de su amor eterno. Es una invitación a todos los que desean conocer y experimentar la verdadera vida que viene del Señor.
Oremos: Amado Padre, ayúdame a hacer tu santa voluntad en mi vida. Guíame a mirar siempre a Jesús, creer en él como mi Salvador y, al fin, recibir la vida eterna. Por Jesús. Amén.
Autor: Marcos Fester
