
Lectura: «Por haber puesto al Señor por tu esperanza, por poner al Altísimo como tu protector.» (Salmo 91:9)
En la serie Chapolin Colorado, cada vez que alguien pregunta: «¿Y ahora, quién podrá defenderme?», el héroe se acerca diciendo: «¡Yo, Chapolin Colorado!» y libera a la persona del peligro. Pero la vida real no es una serie mexicana y no siempre hay un héroe dispuesto a ayudarnos. Sin embargo, hay un defensor al que se puede recurrir en cada momento de angustia: Dios. El salmista declara: «Por haber puesto al Señor por tu esperanza, por poner al Altísimo como tu protector.» (Salmo 91:9).
En la serie, Chapolin intenta proteger a las personas de los ladrones y otros peligros, pero no puede garantizar la seguridad total. Por otro lado, Dios, a través de su Hijo Jesús, nos defiende y nos da la victoria completa sobre el mayor enemigo: el Diablo. Para defendernos de la muerte eterna, Jesús dio su vida, garantizando la vida eterna a quienes confían en él. El apóstol Juan escribe: «Hijitos míos, les escribo estas cosas para que no pequen. Si alguno ha pecado, tenemos un abogado ante el Padre, a Jesucristo el justo.» (1 Juan 2:1).
Aunque Jesús es nuestro defensor, no promete una vida sin dificultades. Su promesa de vida perfecta está en la eternidad. Él mismo nos advierte: «Estas cosas les he hablado para que en mí tengan paz. En el mundo tendrán aflicción; pero confíen, yo he vencido al mundo.» (Juan 16:33).
Si estás pasando por pruebas y dificultades, busca a Dios. Él está a tu lado en todo momento, listo para defenderte y darte la seguridad de la vida eterna.
Oremos: Señor Dios, en las dificultades de la vida, sé nuestro defensor y fortalécenos con la certeza de la vida eterna en Cristo. Amén.
Autor: Leandro Nilmar Konflanz
