
Lectura: «Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.» (1 Juan 3:18)
En San Valentín, muchos esperan una prueba de amor. La mayoría de las veces, estas pruebas son materiales. Escuchamos frases como: «Si me quieres, lo harás por mí…» o «Si de verdad te gusto, me darás esto.»
Pero el amor debe vivirse a diario, no solo en un día especial o en momentos concretos. Por supuesto, es bueno recibir cariño y regalos, ya que nos hace sentir valorados. Sin embargo, no debemos convertir estas manifestaciones en obligaciones o razones para el conflicto.
La verdadera prueba del amor la dio Jesús al morir en la cruz para darnos perdón y vida. Solo a través de Él podremos amar de verdad y demostrar ese amor a quienes nos rodean. También aprenderemos a pedir perdón y a perdonar, igual que Cristo nos perdona a nosotros, dándonos siempre una nueva oportunidad cuando fallamos en las relaciones. Esto es amor verdadero en acción.
El amor implica entregarse por el otro, sin esperar nada a cambio. El apóstol Juan escribió: «Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.» (1 Juan 3:18). Sabemos que es difícil, pero si Cristo es el centro de nuestra vida, será posible. Él es nuestro ejemplo en todo: la vida, la obediencia, el amor, el perdón y la fortaleza. En Jesús, el amor se tornó vivo y actuante, trayendo una nueva forma de vida a la humanidad perdida y condenada por el pecado. Sigamos a Jesús para construir un mundo mejor, lleno de amor y acciones edificantes.
Oremos: Bondadoso Dios, bendice y acompaña a todas las personas este fin de semana, para que puedan vivir el amor verdadero. En el nombre de Jesús. Amén.
Autor: Laercio Knaak Roloff
