
Lectura: «El principio de la sabiduría es el temor del Señor; el conocimiento de lo santo es inteligencia.» (Proverbios 9:10)
Hablar con un hombre sabio es muy beneficioso. Sabe escuchar, entender y aprovechar el momento para enseñar y, al mismo tiempo, aprender más. Por otro lado, la conversación con una persona vanidosa es más delicada, ya que no acepta opiniones ni reprimendas y, si esto ocurre, incluso puede reaccionar con insultos.
En el texto bíblico de Proverbios leemos: «El princípio de la sabiduría es el temor del Señor; el conocimiento de lo santo es inteligencia.» (Proverbios 9:10). Por lo tanto, para tener verdadera sabiduría, uno debe conocer a Dios. Al explicar los Diez Mandamientos, Martín Lutero siempre utiliza la expresión: «Debemos temer y amar a Dios». Cuando ponemos a Dios en primer lugar, cumplimos su voluntad y evitamos el pecado.
Temer a Dios no significa tenerle miedo como si fuera un Dios terrible, sino más bien darle el devido valor y respeto que merece, porque es nuestro Dios Todopoderoso y justo.
La persona sabia es aquella que vive según la voluntad de Dios. Estar con gente así trae crecimiento y muchos beneficios. Sabe que Dios es la fuente de su sabiduría, así que estudia la Palabra y busca vivir según sus enseñanzas. También es consciente de que, cuando comete errores, debe, con humildad, pedir perdón. Y Dios, por Jesucristo, que vino al mundo para sufrir y morir en la cruz, concede este perdón.
Vivamos como personas sabias, temiendo a Dios y sirviendo a los demás con humildad y alegría.
Oremos: Dios bondadoso y Padre celestial, danos siempre temor hacia ti, para que podamos ser sabios y vivir de una manera que te agrade, demostrando tu amor. Por Jesús. Amén.
Autor: Laercio Knaak Roloff
