
Lectura: «Dios el Señor tomó al hombre y lo puso en el huerto de Edén, para que lo cultivara y lo cuidara.» (Génesis 2:15)
Hoy es el Día del Medio Ambiente. Recordamos que Dios nos ha confiado una tarea especial: cuidar de su creación. En Génesis, vemos que el Señor puso a Adán en el jardín para «para que lo cultivara y lo cuidara» (Génesis 2:15). El propósito original de Dios era que Adán cuidara la creación con libertad, reflejando la bondad del Creador. El jardín era un lugar de trabajo alegre, sin peso ni desgaste.
Pero tras la caída en pecado, la relación de Adán con la tierra cambió. El suelo, que antes era fuente de vida, empezó a producir espinas y malas hierbas, y el trabajo se volvió difícil y cansado. La creación, que debería reflejar la paz de Dios, ahora también lleva la marca de nuestro pecado. Hoy en día, vemos las huellas de esta disrupción de muchas maneras, como en el uso negligente de los recursos naturales.
Sin embargo, nuestra responsabilidad como hijos de Dios permanece. Nos llama a actuar con cuidado y respeto, recordando que la creación revela su gloria. Cuando cuidamos de la tierra, expresamos nuestro amor por el creador y nuestra confianza en que hará que todo sea nuevo.
Y esto lo hará por medio de su Hijo Jesús, a quien ha enviado con gracia al mundo. En Cristo encontramos redención y un llamado renovado a ser guardianes del mundo, con un corazón cambiado. Siguiendo sus pasos, cuidamos del medio ambiente como expresión de nuestra fe y gratitud, esperando el día de su plena restauración.
Oremos: Señor, gracias por la creación y por la oportunidad de cuidarla. Que tu amor nos inspire a ser guardianes fieles y responsables. Por Jesús. Amén.
Autor: Otávio Augusto Schlender
