
Lectura: «El que tiene al Hijo, tiene la vida, el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.» (1 Juan 5:12)
Un programa de televisión que marcó a muchas generaciones fue la famosa serie «El Chavo», creada por el mexicano Roberto Gomes Bolaños. En un episodio, mientras los niños jugaban, el personaje Chavo declara: «¡Prefiero morir antes que perder la vida!» La frase, dicha en tono de broma, provocó algunas risas ante la situación.
Pero cuando pensamos en nuestra posición ante Dios, el tono de broma desaparece, dando paso a la dura realidad: sin Jesús, el camino del pecador es morir y perder la vida eterna. Como enseña la Biblia: «Y éste es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida, el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.» (1 Juan 5:11-12). Como Adán y Eva desobedecieron el mandato del Señor, el pecado entró en el mundo, trayendo muerte física y separación eterna de Dios.
Morir y perder la vida eterna nunca fue el plan del Señor para su creación. Al contrario, quiere que vivamos plenamente. El propio Jesús dijo: “El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” (Juan 10:10). Por eso, el Hijo de Dios dio su propia vida para que todos pudieran vivir. Murió por los pecadores, y en él encontramos la vida verdadera: la vida eterna con el Padre. Esta será una vida en la que la alegría y la felicidad de vivir para siempre serán mucho mayores y mejores que las risas que el programa del Chavo ha podido ofrecernos.
Oremos: Señor Jesús, gracias por darme la verdadera vida entregándote en la cruz en mi lugar. Ayúdame a vivir con alegría, en la espera de la vida eterna, en gratitud hacia ti. En tu nombre. Amén.
Autor: Fabiano Brusch Müller
