
Lectura: «Acuérdate de Jesucristo, del linaje de David, que resucitó de los muertos conforme a mi evangelio.» (2 Timoteo 2:8)
Las vacaciones son un tiempo de descanso y renovación. Son un regalo de Dios para recargar energías y disfrutar de momentos especiales con la familia y los amigos.
¿Pero podría ser que, cuando salimos de la rutina, también aprovechemos este periodo para «descansar» de la Palabra de Dios y olvidarnos de Jesús, nuestro Salvador? El apóstol Pablo escribió varias recomendaciones a su amigo Timoteo. Entre ellas, destaca una frase: «Acuérdate de Jesucristo, del linaje de David, que resucitó de los muertos conforme a mi evangelio.» (2 Timoteo 2:8). Este recuerdo debería estar presente en cada momento de nuestras vidas, incluidas las vacaciones.
Viajar, hacer turismo y relajarse son todas oportunidades para alabar a Dios por sus bendiciones. Pablo nos recuerda: «Así que, si ustedes comen o beben, o hacen alguna otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios.» (1 Corintios 10:31). ¡Y eso incluye nuestras vacaciones!
Nuestra fe no puede entrar en «modo descanso». Así como nuestros cuerpos necesitan alimento, nuestras almas necesitan fortalecerse cada día por la Palabra de Dios. Cuando leemos y meditamos en la Biblia, nos recordamos de Jesús y de su amor por nosotros.
Así que, tanto si vas de senderismo, nadar en el mar o te sacas una selfie, recuerda quién nos dio todo esto. Más que regalos materiales, Dios nos dio el mayor regalo: Jesús, que vino al mundo, murió y resucitó para asegurar la vida eterna a nuestro lado. Está con nosotros en cada momento, velando por nosotros y perdonándonos. Así que, sea cual sea el destino de tus vacaciones, ¡lleva a Jesús contigo!
Oremos: Señor Jesús, gracias por la fe, el perdón y la salvación. Gracias también por el regalo de las vacaciones. Ayúdame a recordarte siempre y a vivir para Tu gloria. En tu nombre. Amén.
Autor: Sérgio Renato Flor
