
Lectura: «Así que tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? ¡Todos tendremos que comparecer ante el tribunal de Cristo!» (Romanos 14:10)
Los valores humanos son diversos y a menudo conflictivas. Para que esta diversidad no genere destrucción, la tolerancia y el entendimiento son esenciales para una convivencia armoniosa. El apóstol Pablo, en la Carta a los Romanos, aborda los conflictos en la iglesia y ofrece orientación sobre las diferencias de opinión y práctica en la fe, un desafío que sigue vigente. Surgieron divisiones sobre hábitos alimenticios y días santos. Los conversos judíos conservaron hábitos basados en las leyes de Moisés, pero los conversos no judíos se sintieron libres de ignorarlos. Pablo exhorta a que estas diferencias no deben ser motivo de división, sino de oportunidad para mostrar comprensión y amor, evitar el juicio y promover la paz.
«Así que tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? ¡Todos tendremos que comparecer ante el tribunal de Cristo!» (Romanos 14:10). En este texto, Pablo nos recuerda que el juicio pertenece a Dios, que es justo y perfecto. Estamos llamados a promover la paz y la edificación en el cuerpo de Cristo.
Como seres humanos pecadores agraciados por el perdón de Dios a través de la fe en Cristo Jesús, estamos llamados y motivados a mostrar misericordia, respeto, comprensión, amor y paz. Esto requiere un cuidado atento en nuestras palabras y actitudes, siempre con el objetivo de respetar la fe de los demás y promover la armonía en la comunidad cristiana y en la comunidad en general.
Oremos: Oh Dios, alúmbranos para vivir una vida que refleje la paciencia, la tolerancia, el perdón y el amor de Cristo Jesús. En su nombre. Amén.
Autor: Alaor Güths dos Santos
