
Lectura: «No nos metas en tentación, sino líbranos del mal.” (Mateo 6:13)
Jesús enseñó a sus discípulos a orar pidiendo a Dios que no los deje caer en la tentación y que los libre del mal, que son las dos últimas peticiones del Padre Nuestro.
Respecto a la primera petición, «No nos metas en tentación» (Mateo 6:13), el teólogo Martín Lutero señaló que «Dios no tienta a nadie, sino que le suplicamos a Dios que nos guarde y conserve para que el Diablo, el mundo y nuestra carne no nos engañen ni nos seduzcan a creencias falsas». También pedimos a Dios que nos proteja de pecados y vicios. Y si nos tienta, pedimos fuerza para resistir y ganar.
Respecto a la petición de «sino líbranos del mal» (Mateo 6:13), Lutero escribió que pedimos a Dios que nos proteja de todo lo que dañe nuestra alma, nuestro cuerpo, nuestro honor y nuestros bienes. Y cuando llegue nuestra última hora, pedimos a Dios que nos conceda «un fin bendito y que nos lleve, por gracia, de este valle de lágrimas, junto a Él en el cielo.»
Con estas palabras, Lutero nos recuerda que el Padre celestial nos sostiene ante el mal. La mayor protección contra el mal y las tentaciones es la gracia de Dios revelada en Cristo, que vence al diablo con su muerte en la cruz. Al confiar en Jesús y creer que ha resucitado, recibimos nueva vida y el amparo de Dios. Por lo tanto, al orar, podemos reconocer nuestra fragilidad y expresar confianza en el cuidado de Dios. En él encontramos fuerza para resistir las tentaciones, discernimiento para reconocer lo que viene de él y seguridad en su amparo. En Cristo, estamos seguros de que Dios nos guía hacia la victoria.
Oremos: Padre nuestro, protégenos de las trampas del enemigo y fortalécenos para superar las tentaciones. Líbranos del mal. En el nombre de Jesús. Amén.
Autor: Helvécio José Batista Júnior
