
Lectura: «También ustedes deben estar preparados, porque el Hijo del Hombre vendrá cuando ustedes menos lo esperen.» (Lucas 12:40)
«Espera lo mejor, prepárate para lo peor y acepta lo que venga», dice un proverbio chino. Algo propicio para el umbral de un nuevo año. ¡Cuánta expectativa! ¡Qué promesa! Pero también, cuánta frustración es recordar que todo esto fue así el año pasado y que en realidad poco ha cambiado.
Lo más probable es que esperes un año mejor que el que termina. Si estamos sanos física, mental y espiritualmente, siempre esperamos lo mejor para el mañana. ¿Pero y si mañana no es tan bueno?
Recuerda el proverbio anterior: «Prepárate.» Estar preparado significa más que ahorrar dinero para tiempos de crisis. Estar preparado es caminar en el camino del Señor y «aceptar lo que venga», aunque mañana traiga dolor y sufrimiento.
Aceptar lo que es bueno es fácil. El reto es seguir creyendo en Dios cuando llega el dolor, la angustia o la muerte. En el texto del Evangelio de Lucas, Jesús nos anima a estar preparados. Dijo: «También ustedes deben estar preparados, porque el Hijo del Hombre vendrá cuando ustedes menos lo esperen.» (Lucas 12:40). Jesús enfrentó todo el dolor de ser crucificado en nuestro lugar. Él trilló el camino de la muerte para pavimentar nuestro camino hacia la eternidad. Con Jesús, estás preparado y podrás permanecer firme en el camino del Señor.
En medio de las incertidumbres del nuevo año, una cosa es segura: Jesús estará contigo, ya sea en los buenos o en los malos momentos. Él te bendecirá con la esperanza que nos hace estar seguros de que la eternidad será plena y bendecida.
Oremos: Amado Padre, un año termina, otro, con tu bendición, comienza. Gracias por la compañía constante. Mantenme alerta, siguiendo a Jesús. En su nombre, oro. Amén.
Autor: Jarbas Hoffimann
