
Lectura: «¡Canten salmos al Señor, porque sus obras son magníficas! ¡Que toda la tierra lo sepa!» (Isaías 12:5)
Al celebrar la Epifanía, recordamos el momento en que Jesús fue revelado al mundo como la luz que ilumina a todas las naciones. El profeta Isaías nos invita a proclamar con alegría las maravillas que Dios ha hecho: «¡Canten salmos al Señor, porque sus obras son magníficas! ¡Que toda la tierra lo sepa!» (Isaías 12:5). El nacimiento y la manifestación de Jesús entre nosotros son las mayores expresiones de estas maravillas y nos corresponde a nosotros anunciarlas a todos.
Isaías reconoce que Dios actúa poderosamente en favor de su pueblo, y hoy podemos dar prueba de ello con aún mayor convicción. Jesús es la prueba viviente de la bondad de Dios y su venida ha impactado la historia de toda la humanidad. El mensaje del evangelio derriba barreras y llega al corazón de todos los pueblos.
Nuestro canto de alabanza no puede limitarse a las paredes de nuestros hogares e iglesias ni a los límites de nuestras propias experiencias. El amor de Dios es demasiado grande para ser contenido. Cuando alabamos al Señor por las cosas maravillosas que ha hecho, compartimos las buenas nuevas de la salvación con quienes aún no han escuchado el verdadero significado de la Navidad y la Epifanía. La luz de Jesús quiere brillar en cada rincón del mundo.
Cada uno de nosotros está llamado a ser testigo de este amor, tanto a través de palabras, actitudes como de ejemplos de vida. La Epifanía nos recuerda que nuestra misión es proclamar que Jesús es el Salvador de todos. ¡Que todo el mundo lo sepa! Que todos conozcan el gran amor de Dios revelado en Jesús.
Oremos: Señor, gracias por Jesús haber nacido para salvar el mundo. Que la luz de Jesús brille a través de mí y llegue a más corazones. En el nombre de Jesús. Amén.
Autor: Paulo Roberto Teixeira
