
Lectura: «Mira que tu rey viene a ti, justo, y salvador y humilde. Tu rey anunciará la paz a las naciones.» (Zacarías 9:9-10)
La paz entre las naciones es algo que todos anhelamos. Esta también era la expectativa de los habitantes de Jerusalén, que estaban ocupados en la reconstrucción de la ciudad y del Templo tras su regreso del exilio. Sin embargo, las amenazas de los pueblos vecinos eran constantes. Fue en este contexto que Dios habló a través del profeta Zacarías, alrededor del año 520 a.C., declarando: «Entonces acamparé alrededor de mi casa para vigilarla, para que nadie entre ni salga, y nunca más habrá quien oprima a mi pueblo, porque esta vez yo mismo los estaré vigilando.» (Zacarías 9:8).
Para promover la paz, Zacarías anunció la llegada de un nuevo rey, que entraría triunfalmente en Jerusalén. Sin embargo, este rey vendría con humildad. No montaría caballos de guerra, sino un burrito. Vendría a aniquilar los carros de guerra de Israel, destruir arcos y flechas, y hacer que «las naciones vivieran en paz» (Zacarías 9:10). Sí, Zacarías profetizó la venida del rey Jesús, que no reina por la fuerza ni por armas, sino en el corazón de las personas, promoviendo la paz através del amor.
La profecía se cumplió con la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén (Mateo 21). Allí fue arrestado, crucificado y asesinado como sustituto de toda la humanidad, cargando con la culpa y el pecado de todos. Con su muerte, Jesús estableció la paz entre Dios y los seres humanos, pagando el precio de la redención. Y cuando resucitó al tercer día, confirmó que su Reino es real y eterno.
Quizá los conflictos que enfrentas sean personales o familiares. Quizá las amenazas que te preocupan estén relacionadas con tu sustento y bienestar. Recuerda: el Rey Jesús trajo la paz y está a tu alcance. ¡Confía en él!
Oremos: Dios lleno de gracia, concédeme tu paz para que, incluso en medio de los desafíos, pueda sentirme seguro. En el nombre de Jesús. Amén.
Autor: Reinaldo Martim Lüdke
