
Lectura: «Dios, en el principio, creó los cielos y la tierra.» (Génesis 1:1)
¿Alguna vez te has preguntado sobre el origen de la vida? ¿Alguna vez has reflexionado sobre las diferentes teorías de la creación del universo? La Biblia afirma: «Dios, en el principio, creó los cielos y la tierra.» (Génesis 1:1). Por lo tanto, desde esta perspectiva, Dios es el Creador y nosotros somos sus criaturas. Toda teoría o línea de pensamiento que presuponga la no existencia de Dios será incompleta.
Dios existe. Él es el Creador. No es ni inteligente ni prudente vivir como si él no existiera. Las crisis de identidad y la falta de propósito pueden enfrentarse a la luz de la revelación de que existe un Creador que no ha abandonado su creación; al contrario, se acercó a través de Jesús.
Seguramente sabes que sufrimientos, enfermedades y muchos problemas rodean tu vida. Dios nos explicó, a través de la Biblia, que fue el pecado el que estropeó la armonía original. Para superar y pagar por el pecado, Jesús trazó el camino de la cruz por nosotros. Sufrió el castigo que merecíamos, y precisamente por eso hay un consuelo muy real. En Jesús no estamos solos, y en él hay esperanza de un cielo nuevo y una tierra nueva, ¡sin muerte, llanto ni dolor!
Sin duda somos pequeños en este universo. Pero podemos encontrar seguridad en el enorme poder y amor de Dios. En Jesús somos más que criaturas, somos hijos y herederos de la vida eterna. Sigamos pensando en el origen de la vida, pero también en el origen del amor. ¡Porque es en el amor que la existencia tiene un significado completo!
Oremos: Dios Poderoso, perdona nuestros pecados. Danos sabiduría para superar la arrogancia de quienes niegan tus obras. Ayúdanos a dar testimonio de tu poder y amor. En Jesús. Amén.
Autor: Ismar Lambrecht Pinz
