
Lectura: «Y yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.» Amén.» (Mateo 28:20)
En una época en la que no había GPS, un joven tomó un camino equivocado y acabó perdiéndose. El camino estaba desierto, pronto se sintió desesperado. Era tarde por la noche, así que el joven tuvo que parar y pedir ayuda para volver a la ruta correcta y volver a casa.
A menudo podemos sentirnos solos e incluso perdidos. Pero la verdad es que no estamos solos. Solo necesitamos parar y pedir ayuda a quien realmente puede ayudarnos. Cuando Jesús envió a sus discípulos a predicar su Palabra, les dio una misión: «Por tanto, vayan y hagan discípulos en todas las naciones, y bautícenlos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.» (Mateo 28:19). Esta es también nuestra misión: porque pertenecemos a Cristo, compartimos su amor con todas las personas.
Nada en este mundo puede llenar nuestros corazones. Solo su amor puede transformarnos y dar sentido a nuestra existencia. Pero más allá de eso, Cristo nos da una promesa: «Y yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.» Amén.» (Mateo 28:20). No nos abandona. Jesús es Manuel, Dios con nosotros, y su presencia nos sostiene cada día.
Si te sientes perdido, recuerda: Cristo siempre ha estado y siempre estará contigo. No te desesperes. Jesús es el Camino que debemos seguir. Confía en él y camina siempre en su compañía. Nunca estarás solo.
Oremos: Dios mío, muchas gracias por estar siempre a nuestro lado. Ayúdanos a confiar en tu presencia diaria y descansar en tu amor. Danos fuerza y alegría para compartir tu presencia con todas las personas. En el nombre de Jesús. Amén.
Autor: Abiel Lauri Pinnow
