
Lectura: «Cercano está el Señor para salvar a los que tienen roto el corazón y el espíritu.» (Salmo 34:18)
En tiempos de desánimo, cuando rendirse parece la única salida, es esencial recordar que no estamos solos. El salmista nos asegura: «Cercano está el Señor para salvar a los que tienen roto el corazón y el espíritu.» (Salmo 34:18). Dios está siempre a nuestro lado, dispuesto a tender la mano hacia nosotros y renovar nuestras fuerzas.
La vida a menudo puede cambiar de forma inesperada. Los días que empiezan tranquilos pueden convertirse en tormentas de preocupación, dejándonos angustiados y sin rumbo, como si nos hundiéramos sin esperanza. Quizá te has sentido así y te has preguntado: «¿Por qué te desanimas, alma mía? ¿Por qué te inquietas dentro de mí? Espera en Dios, porque aún debo alabarlo. ¡Él es mi Dios! ¡Él es mi salvador!» (Salmo 42:11). Estas preguntas nos hacen darnos cuenta de que la vida a menudo trae días difíciles, pero en cada uno de ellos estamos llamados a confiar en el Señor.
Las Escrituras están llenas de promesas para cuando nuestra fuerza parece insuficiente y tenemos más preguntas que respuestas. Jesús nos invita con palabras que traen consuelo eterno: «Vengan a mí todos ustedes, los agotados de tanto trabajar, que yo los haré descansar.» (Mateo 11:28). Nos llama a cambiar el peso de los pecados por la ligereza de su presencia. En medio del cansancio, las preguntas y la tristeza, hay una salida: descansar en Cristo, inculcando en él nuestras preocupaciones y ansiedades.
La Palabra de Dios nos recuerda que en todas las luchas que enfrentamos, no estamos solos: _»Cercano está el Señor para salvar a los que tienen roto el corazón y el espíritu.» (Salmo 34:18).
Oremos: Padre, fortalece mi fe. Recuérdame que puedo encontrar descanso y perdón de pecados en ti. En el nombre de Jesús. Amén.
Autor: Adelar Munieweg
