
Lectura: “Vengan, benditos de mi Padre, y hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo.» (Mateo 25:34)
El futuro siempre ha sido desconocido. Muchos están preocupados, temiendo desafíos e incertidumbres. El miedo al mañana puede paralizarnos, haciéndonos inseguros y ansiosos. Una canción dice: «Si el futuro te asusta y el pasado te hace sufrir…» Este sentimiento de inseguridad y culpa refleja nuestra frágil condición humana.
Sin embargo, Jesús nos enseña a mirar hacia el futuro con confianza. En el Evangelio de Mateo, describe el juicio final, separando ovejas y cabras, y enfatiza que el criterio será el amor práctico al prójimo. Al fin y al cabo, Dios no nos ha llamado a la parálisis, sino a una vida activa en la fe, confiando en sus promesas y respondiendo a su amor con acciones concretas.
El temor al mañana nace de la incertidumbre, pero Dios nos asegura: «Enséñenles a cumplir todas las cosas que les he mandado. Y yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.» (Mateo 28:20). No solo conoce el futuro, lo gobierna. También te cuida a ti.
Podemos superar el miedo viviendo el propósito de Dios: amar. Jesús enseña que al alimentar a los hambrientos, cuidar a los enfermos, visitar a los presos y acoger a los necesitados, le estamos sirviendo. Cuando ponemos el Reino en primer lugar, Dios provee para todas nuestras necesidades.
El futuro puede parecer incierto, pero no para quienes confían en Dios. Él es nuestro refugio y fortaleza. Viva el hoy con confianza, sirve con amor y confía en la fidelidad del Señor. Quien prometió es fiel. Al final, «entonces el Rey dirá a los de su derecha: “Vengan, benditos de mi Padre, y hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo.» (Mateo 25:34).
Oremos: Señor Dios, dueño de la vida, del tiempo y de la salvación, cuídame, porque soy frágil y pecador. En el nombre de Jesús. Amén.
Autor: Elton Rost
