
Lectura: «La voz del Señor es potente. La voz del Señor es majestuosa.» (Salmo 29:4)
A lo largo del Salmo 29, en nombre «SEÑOR» aparece en mayúsculas. Los traductores de la Biblia hicieron esto para llamar nuestra atención. En hebreo, el idioma del Antiguo Testamento, el término mayúsculo usado como «SEÑOR» es el nombre de Dios, YHWH, que puede pronunciarse «Yahvé». Sin conocer la pronunciación exacta, los traductores optaron por escribir el nombre de Dios como «SEÑOR».
Antes de la llegada de los israelitas a la Tierra Prometida, los pueblos de Canaán cantaban el Salmo 29 a Baal, una deidad pagana que creían tener poder sobre las aguas, las lluvias y las cosechas. Pero David pone las «las cosas en su lugar» y atribuye este poder al SEÑOR, el verdadero Dios, el Creador y el único que reina sobre todo.
El salmista dice que _»La voz del Señor es potente. La voz del Señor es majestuosa.»_ (Salmo 29:4). Esta voz resuena a lo largo de toda la Biblia y se manifiesta plenamente en Jesús, el Verbo que se hizo hombre y caminó entre nosotros (Juan 1:14). Jesús es la revelación suprema de la voz de Dios y cumple cada una de las promesas del SEÑOR, trayendo la salvación a todos los que creen en él. Cuando Jesús calma la tormenta, vemos el poder de la voz del SEÑOR controlando las fuerzas de la naturaleza. De igual modo, así como el SEÑOR es llamado «el Rey eterno» en el Salmo 29, Jesús es llamado «el Rey de los reyes» (Apocalipsis 19:16), con autoridad en el cielo y en la tierra (Mateo 28:18).
La Biblia registra esta voz divina, que sigue resonando cuando la leemos y la escuchamos. La voz de Dios habla más fuerte que cualquier miedo que quiera dominarnos.
Oremos: Señor, muchas voces me desorientan y miedo. Tu Palabra me trae paz. Que siempre la escuche y la lea. En el nombre de Jesús. Amén.
Autor: Paulo Roberto Teixeira
