
Lectura: «Llevaré a los ciegos por caminos que nunca conocieron; les haré recorrer sendas para ellos desconocidas. A su paso cambiaré en luz las tinieblas, y allanaré los caminos torcidos. Todo esto haré por ellos, y no los desampararé.» (Isaías 42:16)
No es fácil caminar en la oscuridad. La incertidumbre sobre cómo dar el siguiente paso causa miedo y vacilación. Sin embargo, el Señor promete: «Llevaré a los ciegos por caminos que nunca conocieron; les haré recorrer sendas para ellos desconocidas. A su paso cambiaré en luz las tinieblas, y allanaré los caminos torcidos. Todo esto haré por ellos, y no los desampararé.» (Isaías 42:16). Es decir, Dios declara que traerá luz en medio de la oscuridad y convertirá caminos torcidos en caminos llanos. El amor de Dios por su pueblo se estaba demostrando cada vez con más intensidad.
El contexto del versículo apunta a la obra redentora de Dios a través de su Siervo, Jesucristo. Vino al mundo para liberar a los cautivos, abrir los ojos de los ciegos e iluminar los corazones con la verdad del evangelio. Así como Dios no abandonó al pueblo de Israel, tampoco nos abandona a nosotros. Sus promesas de liderar e iluminar nuestros caminos permanecen firmes. Y aunque el Señor parezca retrasarse, nada puede impedirle cumplir su promesa de abrir el camino del perdón a toda la humanidad.
Jesús es la luz que disipa las tinieblas de nuestras vidas. Cuando nos sentimos perdidos, confundidos o incapaces de encontrar una solución, Cristo nos ofrece claridad y dirección. Nos guía por el camino de la vida eterna y nos llena de esperanza con su presencia constante y su perdón amoroso. El camino puede ser desconocido, pero el guía es fiel. Confía en la promesa: «El Señor es justo, y por eso quiso honrar y engrandecer sus enseñanzas» (Isaías 42:21).
Oremos: Señor, guíame en tus caminos y convierte la oscuridad en luz ante mí. Cuando no vea la dirección, ayúdame a confiar en tu liderazgo. Enséñame a esperar tu salvación. En el nombre de Jesús. Amén.
Autor: Everton Gustavo Wrasse
