
Lectura: «Nos predestinó para que por medio de Jesucristo fuéramos adoptados como hijos suyos, según el beneplácito de su voluntad.» (Efesios 1:5)
Al principio del año, no es raro que tomemos varias decisiones. ¿Pero cuántos de ellos quedan en las semanas? Desafortunadamente, muchos cambian, incluidos aquellos relacionados con perder peso y hacer más ejercicio. Pero, ¿y si pudieras empezar el año con la certeza de una decisión que impacta tu vida y que jamás será alterada?
Esa decisión existe. En Efesios 1, encontramos una de las verdades más impactantes para nuestras vidas: «Nos predestinó para que por medio de Jesucristo fuéramos adoptados como hijos suyos, según el beneplácito de su voluntad.» (Efesios 1:5). Esta decisión no depende de nuestra voluntad ni de nuestro valor y no puede ser deshecha por ninguna persona ni circunstancia. Se basa en el inmenso amor que Dios siente por nosotros, fruto de su gracia, que nos ha rodeado desde antes de la fundación del mundo.
Esta decisión afecta nuestras vidas y nuestras elecciones. La fe nos guía a actuar, gestionando nuestras vidas bajo la gracia y guía de Dios. Sabemos la importancia de cuidar las áreas esenciales de la vida, como la salud y la alimentación, pero especialmente nuestra salud espiritual. En Jesús, tenemos alimento diario que nos mantiene firmes en la seguridad de que le pertenecemos y que todas nuestras decisiones -completas o imperfectas- están en sus manos, hoy y cada día de un nuevo año.
En la fe en Jesús, sabemos que Dios ya ha decidido: somos niños amados por el Padre. Esta verdad está por encima de cualquier decisión humana. En él, tenemos una herencia que ninguna otra decisión puede arrebatarnos, ni de nuestras manos ni de nuestros corazones.
Oremos: Señor, guíanos para vivir con esperanza, sabiendo que todo está en tus manos. En el nombre de Jesús. Amén.
Autor: Lucas Andre Albrecht
