
Lectura: «Cuando tú des limosna, no toques trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para que la gente los alabe. De cierto les digo que con eso ya se han ganado su recompensa.» (Mateo 6:2)
Para recibir elogios, la gente dice o muestra a otros lo que hace. Las redes sociales están llenas de ejemplos como este. Algunos incluso crean situaciones para conseguir visualizaciones y me gusta.
En la época de Jesús, no existía internet ni redes sociales, pero tenía muchos seguidores. Le acompañaban multitudes, y el evangelista Mateo relata que en una ocasión «cuando Jesús vio esas multitudes, subió a una montaña y se sentó. Los discípulos se acercaron a él, y él empezó a enseñarles» (Mateo 5:1-2).
Jesús advirtió sobre el peligro de la fe «instagrameable», es decir, practicada solo para ser vista por otros. Dijo: «Cuidado con hacer sus obras de justicia sólo para que la gente los vea. Si lo hacen así, su Padre que está en los cielos no les dará ninguna recompensa» (Mateo 6:1). Y, al hablar de la práctica de la caridad, advirtió: «Cuando tú des limosna, no toques trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para que la gente los alabe. De cierto les digo que con eso ya se han ganado su recompensa.» (Mateo 6:2).
La fe «instagrameable» nos distancia de Dios, porque confía en sí misma y exalta sus propias obras para que otros la elogien. Sin embargo, la fe cristiana genuina confía en Jesús, exalta su obra en la cruz para salvar a los pecadores y alaba a Dios mediante todo tipo de buenas acciones, sin intención de ser elogiado. Y el Padre que está en los cielos, que ve lo que cada uno hace en secreto, le dará la recompensa.
Oremos: Señor, ayúdame a no caer en la tentación de la fe de las apariencias. Que los frutos de mi fe sean una respuesta a tu amor y no una búsqueda de elogios. En el nombre de Jesús. Amén.
Autor: Ernani Kufeld
