
Lectura: «En quien tenemos seguridad y confiado acceso por medio de la fe en él.» (Efesios 3:12)
El concepto de «verdad» ya se tornó fragmentado y relativo en nuestro tiempo. Sin embargo, uno de los mayores desafíos para la fe cristiana surge cuando se comparte la verdad, pero de ella se extraen conclusiones que nos alejan de Cristo.
Por ejemplo: «Dios quiere que todos sean salvos.» Esta es una verdad bíblica (1 Timoteo 2:6). Sin embargo, se pueden sacar conclusiones erróneas de esta afirmación, como: «Si todos serán salvados, no tenemos que preocuparnos por la misión.» O de nuevo: «Como todos seremos salvos, podemos vivir sin preocuparnos por el pecado.» Otra idea sería: «Dios, siendo amor, salvará a todos en el día final.»
La salvación es para todos, pero no por cualquier camino. El misterio del evangelio nos ha sido revelado por Dios y tiene un nombre y un rostro. Su plan de salvación se cumple en Jesús. Dios desea salvar a todos, pero este regalo es ofrecido exclusivamente a través de la fe en Cristo. Así, «En quien tenemos seguridad y confiado acceso por medio de la fe en él.» (Efesios 3:12). Por lo tanto, estamos llamados a compartir este misterio revelado. El mundo necesita saber que Dios quiere salvar a todos, y que el camino es su Hijo.
En un mundo de verdades fragmentadas, en Cristo tenemos la verdad en persona. Una verdad que al mismo tiempo es exclusiva -solo por Él que tenemos acceso al Padre- e inclusivo: Dios realmente desea salvar a todos.
Oremos: Señor Dios, ayúdanos a creer, entender y compartir el misterio revelado del evangelio. En el nombre de Jesús. Amén.
Autor: Lucas Andre Albrecht
