
Lectura: «El mensaje de la cruz es ciertamente una locura para los que se pierden, pero para los que se salvan, es decir, para nosotros, es poder de Dios.» (1 Corintios 1:18)
¿Estás loco!?» Alberto escuchó de su esposa Larissa, tras informarle que había prestado su coche a su primo. «¿Cómo voy a irme ahora?»
Para muchos, el mensaje del amor de Cristo se ve de la misma manera: locura. Esto se debe a que no entienden la necesidad que todo ser humano tiene de un Salvador. Todos son pecadores e incapaces de salvarse a sí mismos. Es necesario confiar en la obra salvadora de Jesucristo, quien, con su sacrificio en la cruz, pagó por los pecados de la humanidad y concedió el perdón. Por ello, el apóstol Pablo escribió: «El mensaje de la cruz es ciertamente una locura para los que se pierden, pero para los que se salvan, es decir, para nosotros, es poder de Dios.» (1 Corintios 1:18).
Este poder de Dios, que trae perdón y nueva vida, solo es valorado por quienes reconocen su condición de pecadores y, con arrepentimiento, confían en la obra de Cristo en la cruz. Esto transforma nuestro corazón, que pasa a vivir de una manera que, a ojos de muchos, parece «locura»: luchando contra el pecado y cosas que van en contra de la voluntad de Dios, aunque traigan algún placer y beneficio.
El mensaje de Cristo puede parecer absurdo para quienes no creen, pero es una fuente de salvación para quienes confían en él. Esta salvación es el poder de Dios que perdona los pecados de todos y convierte a los enemigos en amigos de Dios. ¡Regocijémonos por la «locura» de ser salvos por Cristo!
Oremos: Gracias, Señor, por tu mensaje de amor y salvación. Fortalece mi fe para que pueda vivir con la certeza de tu perdón y compartir esta buena noticia con el mundo. En el nombre de Jesús. Amén.
Autor: Julian Carlos Ditchum
