
Lectura: «Por eso también nosotros siempre damos gracias a Dios de que, cuando ustedes recibieron la palabra de Dios que nosotros les predicamos, no la recibieron como mera palabra humana sino como lo que es, como la palabra de Dios, la cual actúa en ustedes los creyentes.» (1 Tesalonicenses 2:13)
¡La arqueología es una ciencia fascinante! Acompañar las excavaciones y nuevos hallazgos despiertan gran interés. Pero hay un problema: a menudo se analizan fragmentos de huesos o fragmentos de arcilla, y se extraen conclusiones sobre el origen de los seres humanos a partir de ellos, sin tener en cuenta las revelaciones de la Biblia.
El apóstol Pablo elogió a los cristianos de Tessalonica por la forma en que recibieron el mensaje evangélico de salvación en Jesús. El afirmó: «Por eso también nosotros siempre damos gracias a Dios de que, cuando ustedes recibieron la palabra de Dios que nosotros les predicamos, no la recibieron como mera palabra humana sino como lo que es, como la palabra de Dios, la cual actúa en ustedes los creyentes.» (1 Tesalonicenses 2:13). En aquel tiempo, no había la abundancia de Biblias que tenemos hoy. Aun así, los tesalonicenses reconocieron la predicación de Pablo como revelación divina, recibiéndola con fe en Cristo.
A lo largo de la historia, han surgido movimientos, dentro y fuera de las iglesias, con el objetivo de desacreditar la Biblia e incluso destruirla. Sin embargo, la Palabra de Dios ha resistido. Perseguida, la Biblia se hace aún más fuerte, consolidándose como verdad divina que salva. El evangelio, proclamado por los hombres, sigue siendo «el poder de Dios para salvar a todos los que creen» (Romanos 1:16). Mientras algunos rechazan la predicación de la Palabra, otros la escuchan con alegría, confiesan la fe en Jesús y experimentan las bendiciones de Dios.
Oremos: No permitas, Señor, que las enseñanzas falsas perturben nuestra fe en Jesús. Fortalécenos en tu gracia y presérvanos para la vida eterna prometida a quienes te aman. En Cristo. Amén.
Autor: Carlos Walter Winterle
