
Lectura: “¿Qué sentido tiene que ayunemos, si no nos haces caso? «(Isaías 58:3)
Es fácil encontrar excusas para nuestros errores y culpar a los demás. A menudo nos quejamos de las circunstancias o incluso de Dios, sin reconocer nuestros propios defectos. Este comportamiento también era común en la época de Isaías. En el capítulo 58, el profeta describe a la gente quejándose y preguntando a Dios: «¿Qué sentido tiene que ayunemos, si no nos haces caso? ¿Para qué afligir nuestro cuerpo, si tú no te das por enterado?» (Isaías 58:3).
Dios, sin embargo, responde desenmascarando su hipocresía. Sus manifestaciones de adoración y religión eran solo apariencias y servían para encubrir su codicia, fraudes, explotación de siervos, discusiones y peleas(Isaías 58:3-4).
Dios entonces señala la solución, guiándolos así: «Quiero que liberéis a los que han sido encarcelados injustamente, que os quitéis la carga que les hace sufrir, que liberéis a los oprimidos» (Isaías 58:6b). Promete restauración y bendiciones a quienes buscan una vida de sinceridad y acción: «Si actúas así, entonces tu luz brillará como el alba, y muy pronto tus heridas sanarán; la justicia será tu vanguardia, y la gloria del Señor será tu retaguardia. Entonces clamarás, y el Señor te responderá; lo invocarás, y él te dirá: “Aquí estoy. Si quitas de tu medio el yugo, el dedo amenazador, y el lenguaje hueco”» (Isaías 58:8-9).
Este texto nos exhorta a abandonar la religiosidad de las apariencias y buscar, en Cristo, el perdón por nuestra «hipocresía». Solo por el Espíritu Santo podemos ser sinceros en nuestra fe, fieles en nuestra adoración a Dios y verdaderos en nuestras acciones de amor hacia el prójimo.
Oremos: Bondadoso Dios, danos la comprensión correcta de tu Palabra y plena confianza en tus promesas. Ayúdanos a reconocer nuestros defectos y conviértenos en instrumentos de tu amor. Acepta nuestra alabanza y adoración. En el nombre de Jesús. Amén.
Autor: Vili Redel
