
Lectura: «Fiel es Dios, quien los ha llamado a tener comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.» (1 Corintios 1:9)
Actualmente, muchas empresas buscan la fidelidad del cliente, ofreciendo beneficios a cambio de la fidelidad del consumidor. Este proceso se realiza mediante el registro de la persona en tiendas, farmacias, supermercados y otros. El cliente fiel es una estrategia exitosa para la empresa.
Cuando se trata de relaciones humanas, la fidelidad también es fundamental para relaciones duraderas y bien estructuradas. Sin embargo, en todas las áreas de la convivencia humana, la confianza siempre está en peligro, volviéndose inestable y relativa. Esto sacude la confianza y genera decepción entre la gente.
Dios, sin embargo, es absolutamente fiel. El apóstol Pablo dijo: «Fiel es Dios, quien los ha llamado a tener comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.» (1 Corintios 1:9). Siempre cumple sus promesas y actúa a favor nuestro. Su compromiso con la humanidad fue evidente cuando planeó, prometió y realizó nuestra salvación, enviando a su Hijo al mundo para rescatarnos y salvarnos.
Además, Dios nos ha unido a Cristo, concediéndonos fe, dones y sabiduría espiritual. La fidelidad de Dios se revela a través de Cristo, que nos mantiene firmes a lo largo de la vida a pesar de nuestra inconsistencia e infidelidad. Así, debido a la acción de Dios en nosotros y a favor nuestro, seremos presentados sin culpa ante Él en el último día. Que esta certeza nos anime a confiar siempre en Dios y a actuar con fidelidad, anunciando con palabra y obras las buenas nuevas de que Dios es fiel y actúa por nosotros.
Oremos: Amado Padre, te alabamos por tu fidelidad revelada en Cristo y por tu acción continua en nosotros, preservándonos en comunión contigo. Amén.
Autor: Rudi Thoma
