
Lectura: «Señor, tú has tratado con bondad a tu siervo, de acuerdo a lo que le prometiste.» (Salmo 119:65)
Seguramente has oído o incluso pronunciado la frase: «Dios es bueno todo el tiempo, y el tiempo todo Dios es bueno». Pero, ¿cómo entender esto en un mundo lleno de adversidades, sufrimiento y aflicciones? Esta es una pregunta que muchas personas se hacen ante las dificultades de la vida.
El salmista declara: «Señor, tú has tratado con bondad a tu siervo, de acuerdo a lo que le prometiste.» (Salmo 119:65). Incluso en medio de las aflicciones, el mero hecho de que Dios nos dé su Palabra ya es, para el salmista, la mayor prueba de su bondad. Todo lo que Dios prometió en las Escrituras se ha cumplido. La mayor de estas promesas fue el envío de su único Hijo, Jesucristo, que fue entregado en manos de los hombres, murió en la cruz y, por su sangre derramada, nos dio perdón, vida eterna y salvación.
Cuando enfrentamos desafíos, podemos encontrar paz y esperanza en Jesús. Podemos confiar en los caminos de Dios, incluso en tiempos difíciles, porque Él es bueno. Siempre trabaja por nuestro bien, aunque no podamos entender sus propósitos. El salmista pide al Señor «sabiduría y conocimiento» (Salmo 119:66) para entender el amor de Dios y, en respuesta, para obedecer Su Palabra (Salmo 119:67). Como el salmista, nosotros también podemos dar testimonio de la obra de Jesús y proclamar: «Jesús sufrió y murió por todos nosotros, así que Dios es bueno todo el tiempo, y el tiempo todo, Dios es bueno.»
Oremos: Señor Dios, gracias por cumplir tus promesas enviando a Jesús para salvarnos. Danos sabiduría y conocimiento para confiar siempre en ello, porque sabemos que eres bueno todo el tiempo. En el nombre de Jesús. Amén.
Autor: Jossemar Schulz dos Santos
