
Lectura: «Entonces le llevaron unos niños, para que pusiera las manos sobre ellos y orara, pero los discípulos los reprendieron.» (Mateo 19.13)
Cada país celebra el Día del Niño de manera diferente y en fechas distintas. En algunos lugares, la celebración se celebra más de una vez al año, como en el Día de los Reyes Magos, impulsando el comercio y el intercambio de regalos. Incluso hay una distinción entre el Día Mundial del Niño y el Día Internacional del Niño.
El episodio bíblico más conocido sobre los niños está registrado en tres Evangelios: Mateo, Marcos y Lucas. Primero, Jesús reprende a los discípulos que no querían que los niños le molestaran. Luego, les dirige palabras afectuosas y acogedoras. ¿Pero qué motivó a este encuentro?
Los niños no fueron encontrados por Jesús, ni vinieron a él por sí mismos. El texto dice: «le llevaron unos niños, para que pusiera las manos sobre ellos y orara,» (Mateo 19:13). Hoy en día, muchos padres y tutores se preocupan por dar a sus hijos juguetes caros, juegos educativos o ropa bonita. ¿Pero el regalo más valioso estáx en estas cosas?
Esas personas anónimas tomaron la mejor decisión: llevaron a los niños ante Jesús para que él pudiera bendecirlos e interceder por ellos ante el Padre. La respuesta de Jesús a los discípulos muestra lo importante que era este gesto: «Dejen que los niños se acerquen a mí. No se lo impidan, porque el reino de los cielos es de los que son como ellos.» (Mateo 19:14). Los niños también necesitan conocer a Jesús y recibir de Él la bendición de la salvación, conquistada mediante su sacrificio en la cruz.
Con Jesús, cada día es el día de los niños.
Oremos: Querido Jesús, gracias por abrirme las puertas del cielo. Bendice a todos los niños y motiva a sus padres para que los traigan a tu presencia, donde encontrarán amor y salvación. En tu nombre. Amén.
Autor: Christian Hoffmann
