
Lectura: «El amigo ama en todo momento; en tiempos de angustia es como un hermano.» (Proverbios 17:17)
Hoy, en algunos países, se celebra el Día de los Amigos o de la amistad. Tener amigos es una bendición. ¡Qué bien es tener personas que, independientemente de las circunstancias, están a nuestro lado, especialmente en tiempos difíciles!
La Biblia habla de amistad. Una disposición bíblica dice: «El amigo ama en todo momento; en tiempos de angustia es como un hermano.» (Proverbios 17:17). Y tú y yo lo sabemos porque los amigos son así: pase lo que pase, los amigos harán todo lo posible por ayudarse entre ellos.
Dios actúa así con nosotros. En cualquier situación difícil, especialmente en la desgracia, en nuestra total miseria, él viene a nuestro encuentro. Él te conoce: tus miedos, ansiedades, errores e imperfecciones. Él ve nuestros pecados y tendría todas las razones para apartarse de nosotros. Pero, por amor y misericordia, hace justo lo contrario.
En Jesús, tenemos al mejor amigo. Adoptó forma humana y cargó con toda nuestra culpa. En la cruz, pagó el precio de nuestro pecado, soportando toda la enemistad del mundo. Nos ha reconciliado con Dios, ofreciéndonos, por gracia, perdón y vida eterna. Su amistad es fiel e inquebrantable: donde hay desgracia, trae gracia; cuando hay error, ofrece perdón; y donde hay muerte, da vida.
Si tenemos amigos en esta vida, ¡alabado sea Dios! Pero, sobre todo, demos gracias porque en Cristo tenemos al amigo perfecto, que nos llama al arrepentimiento e invita a confiar en su amor y a vivir en su presencia.
Oremos: Señor Dios, gracias por los amigos que has puesto en mi vida. Sobre todo, estoy agradecido por tu amistad en Cristo. Fortaléceme para confiar cada vez más en tu gracia y compartir ese amor con los demás. En el nombre de Jesús. Amén.
Autor: Renato Rodrigues Farofa
