
Lectura: «Prefiero que fluya la justicia como un río, y que el derecho mane como un impetuoso arroyo.» (Amós 5:24)
Hace unos años, un hombre encontró un maletín lleno de dinero perdido en la calle. En lugar de quedarse con el dinero, decidió buscar al dueño. Tras mucho esfuerzo, logró encontrarlo y devolvió todo. Esta historia llamó la atención de los medios, generando tanto críticas como elogios. Algunos consideraban absurda su actitud, otros admiraban su honestidad. ¿Pero por qué la decisión correcta causaba tanta perplejidad?
Dios nos llama a vivir vidas justas. Estamos llamados a vivir nuestra fe día a día. Dios condena una vida religiosa vacía sin un impacto real en la sociedad. Dios desea justicia y rectitud como un río que fluye constantemente, llevando la vida allá donde passa. Desea una fe viva y activa en la que se comparta el amor de Cristo.
Por eso, el profeta Amós escribe palabras duras, pero importantes para el pueblo de Dios. Habla del Día del Señor, en referencia al día del regreso de Cristo. Así, muestra que Dios quiere una fe sincera y activa en Cristo, que da fruto. Como escribió el profeta, «Prefiero que fluya la justicia como un río, y que el derecho mane como un impetuoso arroyo.» (Amós 5:24).
Recordemos siempre la salvación que hemos recibido de Jesús y compartamos esta salvación con alegría, en palabra y en obra, para que la honestidad no sea una sorpresa, sino una parte normal de la vida de quien tiene a Jesús en su corazón.
Oremos: Querido Dios, muéveme a vivir la fe en la palabra y la obra. Ayúdame a vivir en justicia y honestidad, compartiendo la salvación que tengo en Jesucristo. Amén.
Autor: Walduino Paulo Littig Junior
