
Lectura: «Dar una buena respuesta es como dar un beso en los labios.» (Proverbios 24:26)
Muchos proverbios populares hablan de amistad y sinceridad. Puede que hayas oído frases como: «Quien advierte, es amigo» o «Amigo que es amigo, siempre dice la verdad». Estas expresiones nos recuerdan que un verdadero amigo no se limita a palabras agradables, sino que también nos advierte y corrige cuando es necesario, incluso si, al principio, eso nos causa malestar.
Sin duda hemos pasado por momentos como este, ya sea escuchar una verdad difícil o tener que decírselo a alguien a quien apreciamos. A princípio puede resultar incómodo, pero con el tiempo nos damos cuenta de que la sinceridad fortalece los lazos de amistad y nos hace crecer. Al final, incluso con algunos inconvenientes en el camino, la verdad y la sinceridad siempre prevalecen.
Del mismo modo Dios actúa con nosotros. Como un verdadero amigo, nos habla con sinceridad. Incluso cuando no hacemos preguntas, su Palabra nos da respuestas valiosas para la vida. Y lo hace porque «Dar una buena respuesta es como dar un beso en los labios.» (Proverbios 24:26).
Jesús es el mayor ejemplo de amistad sincera. Como nuestro amigo, es sincero al llamarnos al arrepentimiento e invitarnos a confiar en su obra de salvación. No solo dice la verdad, sino que, por misericordia, dio su propia vida para darnos perdón y salvación. De manera que «son más confiables las heridas del que ama, que los falsos besos del que aborrece.» (Proverbios 27:6), Jesús, con su sinceridad, quiere que tengamos una vida verdadera y feliz con él y con nuestros amigos.
Oremos: Señor Dios, gracias por tu amistad y por tu Palabra. Trabaja en mi corazón y en el corazón de muchos para que siempre podamos recibir tu guía con alegría. En Jesús. Amén.
Autor: Renato Rodrigues Farofa
