
Lectura: «Además, los discípulos tuvieron una discusión en cuanto a quién de ellos sería el mayor.» (Lucas 22:24)
¿Alguna vez has discutido con alguien? ¿Dónde fue y cuál era el motivo de la discusión? Las razones de estos desacuerdos pueden variar: desde el tráfico hasta el entorno familiar o profesional. ¿Pero qué pasa cuando la discusión tiene lugar en un momento sagrado, como durante la Santa Cena, y entre personas que comparten la misma fe?
La noche en que Jesús instituyó la Santa Cena, los discípulos discutieron sobre quién era el más importante (Lucas 22:24). Esta situación nos sorprende, pero también nos desafía a reflexionar. Incluso hoy, el deseo de reconocimiento y grandeza genera conflictos, ya sea en casa, en el trabajo o incluso en la iglesia. Las relaciones se abalan porque la gente piensa que deberían ser más reconocidas y valoradas que los demás. Este pecado nos distancia de Dios y del prójimo.
Jesús nos enseña que la verdadera grandeza está en servir a los demás. Él, siendo el Hijo de Dios, lo demostró humillándose, sirviendo a todos con su vida y, en última instancia, con su muerte en la cruz. Su entrega por amor nos inspira a abandonar el orgullo y servir con humildad.
Aprovecha las próximas horas para servir a alguien. Piensa en cómo puedes ayudar a alguien que está pasando por un mal momento. Luego, toma el teléfono y llama o envía un mensaje a esa persona ofreciéndole tu ayuda. Cuando seguimos el ejemplo de Jesús, experimentamos verdadera paz y contribuimos a restaurar relaciones rotas.
Oremos: Señor Jesús, mostraste tu grandeza sirviéndonos y entregándote a ti mismo por nosotros. Ayúdame a vivir siguiendo tu ejemplo, sirviendo a los demás con amor y humildad. Amén.
Autor: Gilson Persike
