
Lectura: «Despiértate, tú que duermes. Levántate de entre los muertos, y te alumbrará Cristo.» (Efesios 5:14)
Caminar bajo la luz es una experiencia transformadora. En el capítulo 5 de la Carta a los Efesios, el apóstol Pablo nos recuerda que antes de conocer a Cristo vivíamos en las tinieblas del pecado, pero ahora, unidos a Cristo, caminamos en la luz del Señor.
La luz revela lo que está oculto. Así que cuando Cristo ilumina nuestras vidas, expone el pecado y las cosas que pertenecen a la oscuridad. Sin embargo, también ofrece perdón y la oportunidad de caminar en la nueva vida. De esta nueva identidad, estamos llamados a vivir de forma diferente, reflejando esta luz en nuestras acciones y palabras. Como hijos de la luz, producimos frutos que agradan al Señor: bondad, honestidad y verdad (Efesios 5:9). Estos frutos se manifiestan en actos de amor que traen esperanza y alegría a quienes nos rodean. Los seguidores de Cristo deben usar la sabiduría, y se les pide a que «comprueben lo que es agradable al Señor» (Efesios 5:10).
Pablo también nos exhorta a despertar del sueño espiritual: «Despiértate, tú que duermes. Levántate de entre los muertos, y te alumbrará Cristo.» (Efesios 5:14). Seguir a Cristo requiere vigilancia y diligencia. La Palabra de Dios no solo expone el mal, sino que también tiene el poder de transformar a las personas malas en buenas. Cuando vivimos como hijos de la luz, la presencia de Jesús en nosotros nos trae claridad y dirección, guiándonos lejos de las trampas de las tinieblas. Fuiste llamado a brillar. Vive en la luz del Señor.
Oremos: Señor, ayúdame a vivir como un hijo de la luz, reflejando tu bondad y verdad en mis acciones. Despiértame del sueño espiritual y guíame por el camino de tu luz. En el nombre de Jesús. Amén.
Autor: Everton Gustavo Wrasse
