
Lectura: «El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.» (Mateo 6:11)
El pan de cada día es una necesidad básica. Desgraciadamente, muchos carecen de ella debido a la codicia que acumula bienes, incluida la comida, como si fuera posible mantener esas riquezas para la eternidad.
Jesús, el pan de la vida, conoce nuestras necesidades y se preocupa por ellas. Por eso incluyó en el Padre Nuestro esta sencilla petición: «El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.» (Mateo 6:11). Esta oración nos recuerda que no debemos ceder a la codicia, sino aprender a compartir. Y en nuestra carencia, incluso de pan, nos hace mirar a Jesús, que provee las necesidades de sus hijos y provee todas las necesidades de sus hijos.
Pero la petición de pan va más allá de la comida física. Jesús nos recuerda: «No sólo de pan vive el hombre» (Mateo 4:4). Quienes viven solo en busca de posesiones materiales permanecen espiritualmente hambrientos y desnutridos. Esta hambre espiritual puede conducir a la muerte eterna, a menudo sin que la persona se dé cuenta.
Para el pan físico, dependemos de nuestro trabajo, acciones de solidaridad y programas sociales. Sin embargo, para alimentar nuestra fe y espiritualidad, solo Jesús puede proveernos. Él es el pan de vida, que se da de manera especial en la Santa Cena. Allí, al darnos su cuerpo y su sangre con el pan y el vino, Jesús nos bendice con perdón, nutre nuestra fe y nos fortalece para las luchas de la vida.
Que todos reciban su pan de cada día, ya sea por el fruto del trabajo, por las justas acciones de los gobernantes o por actos de misericordia. Y que, a través de la fe, encontramos en Jesús el alimento eterno que satisface la vida con Dios.
Oremos: Padre nuestro que estás en los cielos, danos hoy el alimento que necesitamos, tanto para el cuerpo como para el alma. En el nombre de Jesús. Amén.
Autor: José Daniel Steimetz
