
Lectura: «Les escribo acerca de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que conforme a los hombres descendía de David, pero que conforme al Espíritu de santidad fue declarado Hijo de Dios con poder, por su resurrección de entre los muertos.» (Romanos 1:3-4)
Las malas noticias nos rodean a diario. Los expertos dicen que esto perjudica la salud y genera ansiedad. ¡Mejor es recibir buenas noticias! Esta fue la misión del apóstol Pablo: «Yo, Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol y apartado para el evangelio de Dios» (Romanos 1:1). ¿Por qué el evangelio es una buena noticia?
Primero, debemos recordar que todos nacemos en pecado y no podemos hacer nada para liberarnos de esa condición. Por mucho que lo intentemos, llevamos la marca de la desobediencia. Nos distancia de Dios, pesa en nuestra conciencia y afecta nuestras relaciones.
Pero hay una buena noticia: ¡el evangelio de Dios! Pablo escribe: «que él ya había prometido por medio de sus profetas en las santas Escrituras, les escribo acerca de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que conforme a los hombres descendía de David, pero que conforme al Espíritu de santidad fue declarado Hijo de Dios con poder, por su resurrección de entre los muertos.” (Romanos 1:2-4).
¡Qué alegría saber que Dios envió a su Hijo, Jesucristo, para hacerse humano, para cumplir fielmente la ley de Dios y, con su muerte y resurrección, para librarnos de la maldición del pecado! Jesús trajo paz y salvación a todas las personas mediante su obediencia perfecta. Esta es la noticia que nos da tranquilidad ante Dios, porque su Hijo consiguió el perdón para nosotros.
Oremos: Dios amado, gracias por enviar a tu Hijo Jesús para salvarme. Ayúdame siempre a confiar en ti y a llevar a más personas hacia Cristo. Por Jesús. Amén.
Autor: Erivelton Kiefer Butzke
