
Lectura: «Jesús le dijo: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.»» (Juan 14:6)
En un momento de su ministerio, Jesús preguntó a sus discípulos: “«¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?» Ellos dijeron: «Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, que es Elías; y otros, que es Jeremías o alguno de los profetas.» (Mateo 16:13-14). Muchos aún no entendían quién era realmente, incluso frente a los milagros relatados en los Evangelios. Algunos le buscaban por interés, buscando sanación, liberación o alimento. Otros lo rechazaron y conspiraron para su muerte. Su fama se extendió y personas de todos los lugares acudían en busca de milagros.
Quien lo vio, sabía quién era. Los discípulos presenciaron su poder: Jesús caminó sobre el agua, calmó tormentas y realizó hechos humanamente inexplicables. Cuando preguntó: «¿Y tú? ¿Quién dices que soy?» Pedro declaró de inmediato: «Eres el Mesías, el Hijo del Dios viviente.»
Sin embargo, esta certeza no siempre fue tan evidente. Al anunciar su crucifixión, los discípulos se sintieron angustiados. Para tranquilizarlos, Jesús dijo: «Yo soy el camino, la verdad y la vida» (Juan 14:6).
Todo el mundo necesita saber quién es Jesús. La Biblia nos revela que él es la verdad secreta anunciada por los profetas y revelada a todas las naciones (Romanos 16:25-26). Él es nuestra paz, consuelo y salvación. Él es el don de Dios que, con su sacrificio, ganó el perdón de los pecados y nos dio la seguridad de la vida eterna en la casa del Padre. Jesús es la respuesta que define nuestra existencia, aquí y en la eternidad.
Oremos: Señor Jesús, tú eres mi Salvador y todo lo que necesito. Mantenme firme en la fe y ayúdame a compartirla con alegría. Amén.
Autor: Erivelton Kiefer Butzke
